COVID, Vacunas y Medidas de prevención.


Ya ha pasado más de un año desde que la pandemia se convirtiera en el principal problema de salud. Un año largo, duro y con muchos cambios en nuestro día a día, pero parece que con la llegada de las vacunas se avecinan tiempos algo mejores. Pero… ¿Por qué se sigue recomendando mantener las medidas de prevención? ¿No es suficiente con las vacunas?

 

Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Janssen, Novavax… Todas han llegado en un tiempo récord, gracias a un esfuerzo y coordinación sin precedentes, y son una excelente noticia para enfrentarnos, y superar, la pandemia. Sin embargo, los expertos nos dicen que debemos seguir acompañándolas de las medidas de protección. ¿Por qué?

 

Bien, hay varios motivos, pero podríamos destacar 2 de ellos:

El primero es que debido a la velocidad a la que se han desarrollado las vacunas, los estudios realizados sobre su eficacia se han centrado por el momento en medir su efecto para protegernos de la enfermedad. Sabemos que protegen de sufrir los síntomas de la Covid-19 de forma moderada o grave, pero no se conoce aún si las vacunas impiden la transmisión.

Es decir, que de momento no sabemos con certeza si las personas vacunadas, aunque inmunes en alto porcentaje a la enfermedad, pueden o no seguir contagiando a otros. Por esto es fundamental mantener las medidas de protección aun habiendo sido vacunados, como apoyo para frenar la transmisión del virus.

El segundo motivo, que puede parecer obvio, es que ninguna vacuna protege al 100%.

Si bien es cierto que las nuevas vacunas (sobre todo las basadas en ARN como las de Pfiser y Moderna) han conseguido tasas de eficacia de hasta el 95% y son unos valores buenísimos para una vacuna (la de la gripe suele ser del 40%-60%), sin embargo,  el hecho de que 5 de cada 100 personas puedan seguir padeciendo la enfermedad ya justificaría el mantener algunas medidas preventivas en activo (lavado de manos, purificación del aire en interiores, uso de mascarilla según la actividad y entorno…).

Esto se complica con la aparición de las variantes (Británica, Sudafricana, Brasileña…) ya que diversos estudios están dando a conocer que la eficacia de las vacunas se reduce en algunas de ellas, sobre todo en las que contienen la mutación E484K (Sudafricana, Brasileña…).

Si miramos un cuadro de eficacia respecto a la cepa original de Wuhan y a algunas variantes, podemos observar que las vacunas no nos protegen por igual frente a todas las variantes del coronavirus que se conocen actualmente.

¿De dónde surgen estas variantes y como evitarlas?

El coronavirus sigue sujeto a la selección natural de Charles Darwin, y mientras se reproduce y pasa de persona a persona va generando y acumulando pequeñas mutaciones, la mayoría inocuas, pero algunas como la mutación N501Y de la variante Británica le permiten transmitirse mejor y ser más contagioso, y otras como la E484K presente en las variantes sudafricana y brasileña (y unos primeros casos de la Británica) le ayudan a escapar mejor del sistema inmune y del efecto de las vacunas. Esta última mutación ha hecho que los laboratorios estén ya trabajando en una nueva versión de sus vacunas, en el caso de Pfiser para suministrarla como refuerzo o 3ª dosis a los ya vacunados.

Pero no solo preocupan las variantes ya detectadas y su efecto en la eficacia de las vacunas actuales, si no que mientras el Coronavirus esté circulando, en cualquier lugar del mundo podrían ir surgiendo nuevas variantes que obligaran a seguir en la carrera de las vacunas. Este es otro motivo más para mantener las medidas de protección. Cuanto menos se transmita el virus, menos opciones tendrá de evolucionar y superar a las vacunas y los tratamientos.

¿Pero por qué deben preocuparme en Europa las variantes sudafricana o brasileña? En España, a día de hoy ya se han detectado 54 casos de la variante sudafricana y 17 de la brasileña, así como 6 casos de la variante californiana (también conocida como “El Demonio”), 2 de la de Río de Janeiro y 1 de la nigeriana. Pero el seguimiento y trazabilidad de las variantes es complicado, y todos recordamos que hace un año solo se conocía un caso de Coronavirus de un turista alemán en un hotel.

Sumemos el hecho de que aún se desconoce la duración exacta de la protección que brinda cada vacuna, y la posibilidad de reinfecciones con el tiempo. Esto, junto con la aparición de nuevas variantes, hace que algunos expertos opinen que es posible que acabemos teniendo una vacuna periódica (ya sea semestral, anual o bianual) para hacer frente a la COVID.

Así pues, se hace más importante que nunca mantener las medidas de protección ya conocidas por todos (mascarillas, lavado de manos y aire limpio en interiores), que además tienen la ventaja de protegernos no solo de la COVID si no de muchas otras enfermedades de transmisión por vías respiratorias.

Las medidas de protección han venido para quedarse.

 

"Carlos Brea Biólogo y Técnico I+D de Respirae (15-03-2021)"