La decisión de las empresas: mascarillas... ¿sí o no?


El 20 de abril de este año, y como consecuencia de la entrada en vigor del Real Decreto 286/2022 del 19 de abril, finalizó la obligatoriedad general del uso de mascarillas en interiores. Una noticia muy esperada por la mayoría de la población y que permitía el retorno a la normalidad en todos los interiores. Es decir, en todos salvo en lugares como los centros sanitarios, los geriátricos o el transporte público… Pero, ¿y en las empresas?

La ley deja en manos de la dirección de cada empresa la responsabilidad de si se deben mantener o no las mascarillas en sus centros de trabajo, atendiendo a las condiciones particulares y al riesgo existente de cara a la protección de los trabajadores. Además, una decisión de mantener la obligatoriedad debe estar motivada y justificada por los servicios de prevención de riesgos laborales, ya que deben analizar las circunstancias particulares del personal y su actividad para determinar la necesidad de su uso.

¿Cómo lograr las mejores condiciones para trabajar sin mascarillas con seguridad?

Osalan, el instituto Vasco de Seguridad y Salud Laborales, establece una guía para que los servicios de prevención de riesgos laborales puedan asesorar al empresario o empresaria.

En esa evaluación de riesgos, y teniendo en cuenta las medidas establecidas en el artículo 7 de la Ley 2/2021 del 29 de marzo, así como a la información científico técnica disponible en la página del Ministerio de Sanidad, se deberán revisar elementos tanto del entorno (ventilación adecuada, condiciones de temperatura y humedad relativa, utilización de espacios comunes como comedores y vestuarios, medios de transporte compartidos…) como los directamente relacionados con el uso del espacio (nivel de ocupación, distancia interpersonal de al menos 1,5 metros, tiempo de permanencia, actividad desarrollada y existencia de personas vulnerables en los puestos de trabajo).

Mascarillas en el trabajo

Este último punto es muy importante, ya que se considera que pertenecen a grupos vulnerables las personas de 60 años o más, las inmunodeprimidas por causa intrínseca o extrínseca y las mujeres embarazadas, independientemente del tiempo de gestación. Por lo tanto, es difícil encontrar alguna empresa que en algún momento no pueda tener ningún trabajador/a que cumpla alguno de esos puntos, por lo que mejorar el resto de condiciones se hace indispensable si se quiere evitar el uso de mascarillas.

A excepción de la existencia de personas vulnerables, todos los demás puntos hacen referencia, ya sea por causa o medida de tratamiento, a la calidad del aire en interiores y la concentración de aerosoles, que se puede mejorar considerablemente mediante una buena ventilación, una desinfección continua del aire con equipos como Respirae, o el uso de ambas medidas de protección colectiva.

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Respirae es un purificador de aire, de diseño y fabricación vasca, especializado en la desinfección de virus, bacterias y mohos. Además, funciona sin necesidad de instalación, filtros ni mantenimiento, de forma que todo este proceso queda reducido a la sustitución cada 3-4 años, y en pocos minutos, de un solo consumible.

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