TIPOS DE PURIFICADORES DE AIRE: ¿CÓMO ELEGIR?


Una vez tomada la decisión de instalar un purificador nos encontramos en el mercado con distintos sistemas de purificación, siendo 3 los más habituales: filtros, ozono, luz ultravioleta UV-C.

Muchos de los modelos que se comercializan disponen de una tecnología mixta, que combina filtros y luz ultravioleta (en estos casos, hay que tener en cuenta la potencia de luz, ya que no suele ser muy alta. A menor potencia lumínica, menor capacidad de destrucción).

Antes de elegir, conviene conocer las ventajas y desventajas de cada una de estas tecnologías:

FILTROS TIPO HEPA Y FILTROS DE CARBONO:

Efectivamente, como su propio nombre indica, los filtros “filtran”. Es decir, no matan, no eliminan los virus, bacterias, etc. que pueda haber en el aire.

Los microorganismos quedan atrapados y acumulados en el filtro, con su carga vírica activa.

Esto implica la necesidad de realizar un mantenimiento continuo de los filtros, sustituyéndolos cada cierto tiempo (2-4 meses).  Esto se traduce en un gasto económico importante, pero además en un riesgo para nuestra salud, ya que se manipulan filtros contaminados que pueden contener virus y bacterias vivos/activos. Estos filtros deben considerarse residuos peligrosos y tratarse con el cuidado que requieren.

Hay que recordar que los filtros tipo HEPA filtran otros elementos (polvo, humo....) no sólo patógenos, por lo que pueden saturarse antes, reduciéndose su capacidad de filtrado y su eficacia.

 

Es muy importante conocer el tamaño mínimo de partícula que pueden filtrar, ya que algunos microorganismos son muy pequeños (un ejemplo: hay filtros tipo HEPA que solo filtran un tamaño mínimo de 0,3 micras, y el coronavirus mide 0,12 micras)

Como ventaja, los filtros atrapan partículas y otro tipo de contaminantes no biológicos y pueden utilizarse en presencia de personas.

GENERADORES DE OZONO

El mayor inconveniente de los purificadores que emiten ozono es que no deben utilizarse en presencia de personas o animales. Pueden utilizarse cuando la estancia está vacía, y además es necesario ventilar la habitación tras su uso. El ozono es un oxidante muy fuerte, por lo que no se recomienda que haya materias orgánicas presentes (como comida, por ejemplo)

De cara a combatir el coronavirus, no hay una evidencia científica que determine qué cantidad de ozono es necesaria para eliminarlo: una cantidad pequeña puede no ser eficaz y si nos excedemos puede ser peor el remedio que la enfermedad, porque el ozono es un gas corrosivo y tóxico que debe ser utilizado por profesionales.

 

LUZ ULTRAVIOLETA DE ONDA CORTA UV-C

A este tipo de luz se le conoce también como UVGI (Luz ultravioleta germicida).

Diversos estudios científicos demuestran que la radiación de UV-C es capaz de eliminar de una estancia los virus SARS Cov-2 (coronavirus), MERS y SARS.

Actúa destruyendo los virus y bacterias existentes en el aire, independientemente del tamaño que tengan.

Esta luz ultravioleta no deja residuos químicos, por lo que no es necesario ventilar posteriormente la estancia.

No necesitan mantenimiento, tan sólo el recambio de la lámpara cuando se gaste (3-4 años)

La exposición directa a este tipo de luz es perjudicial para los seres vivos, por lo que es necesario controlar la radiación si se utiliza en su presencia.

La lámpara de luz ultravioleta de RESPIRAE está dentro de una cámara cerrada, de forma que la luz no se radia en ningún momento hacia el exterior. Esto hace que su uso sea 100% seguro y pueden utilizarse en presencia de personas.

 

COMPARATIVA DE RESPIRAE FRENTE A OTROS PURIFICADORES (FILTROS / OZONO)

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